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Ya nadie cree en las buenas intenciones

1 comentario

Estoy harto de la actitud del común de las personas de sospechar una mala intención ante cualquier acto de bondad fuera de lo normal. ¿Y qué es lo normal? Que nadie se interese por nadie, que cada uno busque su propio beneficio egoísta, que nada sea hecho sin que el que lo hace salga ganando algo. Entonces, cualquier acto de bondad  podría considerarse "fuera de lo normal".

Hagan la prueba. Vean a alguien llorando alguna calle de alguna ciudad, y acérquense a preguntarle qué le pasa. Más de alguno pensará que el supuesto interesado solo se acerca para ver si puede robarle algo. O si el que se acerca es hombre y la que llora es mujer, que desea aprovechar su pena para poder cogérsela.



"Todos son malvados, todos traman algo, todos quieren algo de los demás". Siento repugancia por esa forma de pensar tan baja y detestable. Siento pena por el que quiere ayudar a un desconocido, porque será mirado con recelo. Siento pena por el que quiere entablar conversación con alguien del sexo opuesto en algún lugar casual, porque será tildado de sinverguenza. Siento pena por el que se preocupa por otro, porque lo tacharán de interesado. Saluda a alguien que no conozcas de forma amable y pensarán que eres un cínico.



Estoy hastiado de la gente que ha dejado de creer que existen personas sin malas intenciones. ¿Qué tipo de personas serán esas, que desconfían de todo y de todos? Las mejores de seguro que no son.

¿Y qué pasa con quienes quieren ser sinceros, aquellos que olvidan que siempre habrá quien querrá ver maldad incluso donde no la hay ? ¿Qué pasa con aquellos que solo son como son, que si quieren lo dicen y lo demuestran, porque simplemente así es como lo sienten? ¿Dónde terminarán? Arrojados en el mismo campo de desechos junto con los verdaderos hipócritas, mentirosos y embaucadores. A fin  de cuentas, parece que a nadie le importara la direfencia entre los que son y los que parecen.



¿Acaso hemos llegado a tal decadencia que no podemos creer que detrás de una buena actitud y una sonrisa, no haya algún motivo perverso que se quiere ocultar?

¿Acaso si nos hacemos amigos de alguien adinerado, eso significa que queremos su dinero? ¿Y si invitamos a alguien a una cerveza, significa que solo lo hacemos para no estar solos? ¿Y si llegamos a tenerle cariño a alguien de edad menor o mayor que nososotros, que queremos aprovecharnos de su inocencia o de su soledad? ¿Y si conocemos a alguien importante, que nos interesan sus contactos?



Es interesante que cada actitud poco usual corre el riesgo de ser clasificada como reprobable. Bien dijo aquel que escribió que ir en contra del pensamiento de los que nos rodean puede ser el acto de valor más grande que un hombre puede realizar.

Hay cada vez menos personas de verdad. Y las pocas que quedan posiblemente terminen siendo medidas con la misma vara con que se califica a la gente falsa. Y poco importará gritar que uno no es así. A fin de cuentas las personas son tan ciegas y tienen tanto miedo que preferirán asegurarse.



Y me permito en este día incumplir nuevamente la obligación de ser feliz. Y de perder la fe, al menos por un instante, en la gente. Al menos en la mayoría de las personas.  Tal vez tú que lees has hecho lo mismo, estimad@ lector. Tal vez yo también, aunque honestamente, no lo recuerdo.

1 comentario :

Paola Clavijo dijo...

Para mi siempre ha sido inconcebible pensar que las personas se levantan en la mañana con la mala intención, yo aun creo en los buenos seres humanos. Me ha gustado leer esta entrada.